“La historia de la fea, segunda parte: el diálogo con el cliente”

 

“Las carpinterías llegarán hasta el suelo, verdad?” – preguntaba en forma temerosa la propiedad al estudio de arquitectura.

El comitente estaba formado por una pareja joven y sus dos hijos, decididamente emocionada por la arquitectura contemporánea,

por tanto identificaban este tipo de carpinterías como símbolo de la arquitectura moderna.

Esa era una de sus mayores preocupaciones, la casa debía ser contemporánea.

Sin embargo, el diálogo con el cliente no se redujo a una lista de requerimientos que todo arquitecto enfrenta en cada proyecto que inicia,

por el contrario, este cliente formó parte del proceso constructivo.

Si, si formó parte del proceso de obra y ejecución de la que sería meses mas tarde su hogar.

La devoción, dedicación y tiempo otorgados a la obra sorprendió a cada paso a los arquitectos Carlos Pereda y Oscar Perez,

como también al constructor y todos los gremios involucrados.

La pareja fratasó a mano el porche y los suelos exteriores, participaron en la ejecución del tendido eléctrico y la jardinería.

Esta iba a ser su casa, y lo sería desde el principio.

“La calidad de ejecución en cada una de las tareas fue brillante” – comentaba el Arquitecto Carlos Pereda emocionado.

Con lo cual, el diálogo formó parte de la ejecución, los propietarios consultaban como debían hacer cada una de las tareas

y agregaban dedicación, tiempo y cariño. Yo lo llamo IVA, impuesto al valor agregado,

porque es un plus que surge o brota naturalmente cada vez que nos apasiona una tarea y nos impulsa a hacer todo lo necesario,

inclusive a inventarnos un nuevo camino para poder llevar a cabo nuestro objetivo.

El cariño y empeño que pusieron en su casa fue parte de la obra desde el comienzo

y así fue como ellos mismos participaron de la búsqueda del constructor. Pero esa anécdota forma la tercer parte de esta historia.

Si, si…pero

No se que opinan ustedes pero a mi la decisión de la tira o el pabellón sobre otro tipo de partido arquitectónico me parece correctísimo, sacar provecho del muro existente y otorgarle responsabilidad estructural es una operación evidente.

La disposición de los ambientes resulta lógica, pero sin embargo no encuentro nada atractivo el corte.

Subir y bajar, subir y bajar … me resulta incómodo.

 

¿La lógica del prisma o el pabellón, no sugiere un plano contínuo, o a lo sumo interrumpido, pero visualmente conectado por el mismo nivel de cota?

A mi el hecho de interrumpirlo y generar doble altura me parece lógico, una operación de diseño válida, y también efectiva para volcar los ambientes de la planta superior y/o circulaciones al espacio social o más concurrido de la casa, por otra parte le brinda la posibilidad al espacio principal de resaltar en medio de la tira.

No todos podemos ser iguales, no todos somos útiles para lo mismo.

Pero la constante alteración desmerece la alteración en si.

Vamos que para mi, es o una cosa o la otra.

 

Por otra parte el tratamiento y el uso de la fachada como agente activo es inteligente y necesario, lástima que parece que esas decisiones las siguen tomando aquellos que habitan climas mucho más extremos, y nosotros, los que habitamos en el mediterráneo seguimos disfrutando de las bondades del clima sin tomar conciencia del paso de las estaciones y la adaptación al medio que podríamos generar a partir de la observación.

 

Pero entiendo que soy un poco “papista” (nunca mejor empleado el término hoy que el Pontífice dimite), y que a veces peco de detallista.

Yo os acerco la información y ustedes sacan sus propias conclusiones.

Ah! No se olviden de dejar sus comentarios al pie de la nota, el feedback es lo que nos enriquece. Bamboo House,Belgium.

 

Bamboo House

Napoleón, jefe de Obra.

Napoleón como jefe de Obra debía ser todo un espectáculo, no creen?

Pues este estudio además de resolver una reforma de un piso de 170m2 en la Rue de Rivoli, se ocupó de presentar la reforma al mundo de una forma graciosa, original y creativa.

El aburrimiento, el desgano por el espacio sin habitar o absolutamente estéril los ha llevado a integrar a Bonaparte en la documentación gráfica, desde el principio nos reciben no uno sino tres Napoleones victoriosos asomados al balcón del piso.

Y lo más curioso de la iniciativa es que surgió en obra, en plena reforma bromeaban sobre la posibilidad de que Napoleón hubiera vivido allí, con lo cual no es una reforma más, no es un piso más en blanco impoluto, que he de reconocer que me fascinan, es el piso de los Napoleones.

Hacer un recorrido por el y verificar si os gustó tanto la idea como a mi.

Piso en ParisPiso Napoleón-Paris

Glenn Murcutt y su apacible forma de enseñarnos.

Hace muchos, muchos, o al menos algunos años atrás asistí a una Conferencia en mi querida y ahora lejana Buenos Aires.

Para un estudiante de arquitectura el hecho de poder escuchar y contemplar a aquellos arquitectos famosos, publicados en revistas o libros de actualidad es toda una experiencia;

como el día que vi en directo a Norman Foster con su corbata naranja aparecer en nuestra aula magna, pero esa anécdota os la contaré más adelante.

Volvamos entonces al primer relato, surgió desde el lateral del escenario, detrás de sus gafas, con sus ojos brillantes y pequeños color azul cielo, de pequeña estatura, pero con una gentil predisposición.

Era Glenn Murcutt, el autor de “Refugio para artistas”, que tanto habíamos admirado en los talleres de Arquitectura como ejemplo de arquitectura de corte, contenedor y escala mínima o mejor dicho necesaria para el hábitat.

Toda su exposición se basó en el respeto que debemos tener por la naturaleza, en la devoción por la observación, en todos aquellos pasos que nos sugería dar antes de siquiera levantar el lápiz para comenzar a proyectar.

Sus obras eran el reflejo material de sus palabras, la coherencia es parte de su vida, y esa cálida mañana en la ciudad de Buenos Aires, el nos demostraba con su apacible personalidad que vale la pena apostar y decidirse por ser uno mismo sin necesidad de avasallar a nadie, mucho menos a la madre Naturaleza.

 

Hubo sin embargo una pregunta curiosa, uno de los estudiantes se levantó y le preguntó cual era el consejo que nos daba para sobrellevar el invierno y el verano.

El lo miro pacíficamente y respondió “En invierno tendrás frio, y en verano tendrás calor”.

 

Hoy llegó la imagen de Glenn Murcutt hasta mis manos por una revista, reviví aquella experiencia, y me alegré al poder verificar que sigue siendo un hombre coherente y respetuoso del medio ambiente.

Gracias Glenn.

 

Jean Prouvé, prefab-house

La innovación del hoy, puede ser el descubrimiento o el hallazgo e implementación del ayer.

Deberíamos estar más atentos a las experiencias y caminos ajenos, a aquellos que ya se han planteado un problema similar, sino el mismo que el nuestro. Dejad de lado el hecho de mirar siempre lo que nos angustia del presente, e intentar sobrevolar la realidad con distancia y sin agobios, para poder explorar “nuevas” o “antiguas” soluciones.

El estudio de la Historia de la Arquitectura nos brinda esa posibilidad, y debo agradecer el aporte y el llamado de atención del Arquitecto Ariel Cavilli, que a partir de una conversación totalmente familiar, de hecho somos primos segundos, me hizo llegar material sobre la prefabricación con propuestas del ayer , que bien podrían solucionarnos el hoy.

Ahora mismo, ayer, antes de ayer, montémonos en hombros de gigantes, quizás así lleguemos a ver un poco más lejos.

Gracias Ariel! Y por supuesto merci Jean!

“Action House”

A proud owner shows us his “Action House”.

Notice that every time he needs to convert the interior space, he says “Action!”, as a a way to express that the transformation is being done.

A great and positive proposal if you have a strong relationship with the city.

Enjoy it!

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