“La historia de la fea, segunda parte: el diálogo con el cliente”

 

“Las carpinterías llegarán hasta el suelo, verdad?” – preguntaba en forma temerosa la propiedad al estudio de arquitectura.

El comitente estaba formado por una pareja joven y sus dos hijos, decididamente emocionada por la arquitectura contemporánea,

por tanto identificaban este tipo de carpinterías como símbolo de la arquitectura moderna.

Esa era una de sus mayores preocupaciones, la casa debía ser contemporánea.

Sin embargo, el diálogo con el cliente no se redujo a una lista de requerimientos que todo arquitecto enfrenta en cada proyecto que inicia,

por el contrario, este cliente formó parte del proceso constructivo.

Si, si formó parte del proceso de obra y ejecución de la que sería meses mas tarde su hogar.

La devoción, dedicación y tiempo otorgados a la obra sorprendió a cada paso a los arquitectos Carlos Pereda y Oscar Perez,

como también al constructor y todos los gremios involucrados.

La pareja fratasó a mano el porche y los suelos exteriores, participaron en la ejecución del tendido eléctrico y la jardinería.

Esta iba a ser su casa, y lo sería desde el principio.

“La calidad de ejecución en cada una de las tareas fue brillante” – comentaba el Arquitecto Carlos Pereda emocionado.

Con lo cual, el diálogo formó parte de la ejecución, los propietarios consultaban como debían hacer cada una de las tareas

y agregaban dedicación, tiempo y cariño. Yo lo llamo IVA, impuesto al valor agregado,

porque es un plus que surge o brota naturalmente cada vez que nos apasiona una tarea y nos impulsa a hacer todo lo necesario,

inclusive a inventarnos un nuevo camino para poder llevar a cabo nuestro objetivo.

El cariño y empeño que pusieron en su casa fue parte de la obra desde el comienzo

y así fue como ellos mismos participaron de la búsqueda del constructor. Pero esa anécdota forma la tercer parte de esta historia.

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“La historia de la fea, primera parte”

Os voy a contar una historia, es una historia con tres partes.

Primera parte: la curiosidad y el instinto.

Hace muchos años, casi 16 de hecho, tuve un profesor en la Universidad que me pidió expresamente que confiara en mi instinto.

Recuerdo sus palabras, “Confía en tu instinto, porque tu instinto no es una mera casualidad, es el resultado de años de estudio”.

Esa frase resonó en mi cabeza hace poco más de un mes. Estaba navegando por la web, acompañada de mi café, cuando la encontré.

Era una casa de una única planta, hormigón visto y madera, suficientes datos para despertar mi curiosidad.

Sus lineas, partido, decisiones de diseño no habían sido evidentemente resultado del azar.

Me dirigí a la web del estudio a cargo de la obra y encontré que estaba “under construction”.

Decidí escribirles y darles mi mas humilde enhorabuena.

No había pasado una hora cuando recibí respuesta, agradecidos por mis felicitaciones se ponían en contacto conmigo.

Les comenté entonces, que tenía intención de escribir un post sobre la obra, y para mi sorpresa encontré un mail muy generoso en respuesta brindándome toda la ayuda que necesitara, contando con información adicional como planos, esquemas y fotografías.

Volví a escribir al estudio unas semanas mas tarde, preguntándoles por una anécdota, una historia, algo que quisieran comentarme que no involucrara la resolución arquitectónica únicamente, todos esos datos son más que interesantes, pero reconozcámoslo sólo nos interesan a los arquitectos.

Las casas, los hospitales, los centros comerciales, las estaciones de metro, las escuelas, todos los espacios diseñados y construidos toman vida por y para la gente.

¿Cuánto más habría por decir de la CASA en si misma?, nuestro refugio, reposo y cobijo desde tiempos inmemoriales.

-Cómo el ser humano no deja nunca (afortunadamente) de sorprenderme, recibí la llamada de uno de los arquitectos involucrados en el diseño y dirección de la obra.

Era viernes por la mañana, Carlos Pereda tuvo la amabilidad de ponerse en contacto conmigo y contarme las anécdotas más destacadas sobre el proceso de diseño, construcción, búsqueda del constructor y realización de los detalles de carpintería por un ebanista de profesión y vocación evidentes.

Tengo la dicha de contar entre mis manos con esas mimadas anécdotas, porque simplemente nos animamos a dialogar. Por un lado un estudio de arquitectura generoso, flexible y  abierto que cree que hay mucho más por decir o contar de una obra más allá de sus detalles

constructivos, y por el otro lado una curiosa e inquieta arquitecta que cree en su instinto por encima de muchas otras cosas.

Es por ello que la primera parte de esta historia tiene que ver con el contacto entre partes,

con el animarse a expresar una opinión, con tocar la puerta a través de un e-mail, con escuchar y responder.

Y una vez más tiene que ver con el instinto.

Bendito instinto y consejo que me llevaron a expresar aquello que me había conquistado en tan solo un minuto.

La segunda parte nos desvelará anécdotas sobre la relación entre el estudio de arquitectura y el cliente, un cliente de lo más particular y hasta me animaría a decir que único en su “especie”.

Si, si…pero

No se que opinan ustedes pero a mi la decisión de la tira o el pabellón sobre otro tipo de partido arquitectónico me parece correctísimo, sacar provecho del muro existente y otorgarle responsabilidad estructural es una operación evidente.

La disposición de los ambientes resulta lógica, pero sin embargo no encuentro nada atractivo el corte.

Subir y bajar, subir y bajar … me resulta incómodo.

 

¿La lógica del prisma o el pabellón, no sugiere un plano contínuo, o a lo sumo interrumpido, pero visualmente conectado por el mismo nivel de cota?

A mi el hecho de interrumpirlo y generar doble altura me parece lógico, una operación de diseño válida, y también efectiva para volcar los ambientes de la planta superior y/o circulaciones al espacio social o más concurrido de la casa, por otra parte le brinda la posibilidad al espacio principal de resaltar en medio de la tira.

No todos podemos ser iguales, no todos somos útiles para lo mismo.

Pero la constante alteración desmerece la alteración en si.

Vamos que para mi, es o una cosa o la otra.

 

Por otra parte el tratamiento y el uso de la fachada como agente activo es inteligente y necesario, lástima que parece que esas decisiones las siguen tomando aquellos que habitan climas mucho más extremos, y nosotros, los que habitamos en el mediterráneo seguimos disfrutando de las bondades del clima sin tomar conciencia del paso de las estaciones y la adaptación al medio que podríamos generar a partir de la observación.

 

Pero entiendo que soy un poco “papista” (nunca mejor empleado el término hoy que el Pontífice dimite), y que a veces peco de detallista.

Yo os acerco la información y ustedes sacan sus propias conclusiones.

Ah! No se olviden de dejar sus comentarios al pie de la nota, el feedback es lo que nos enriquece. Bamboo House,Belgium.

 

Bamboo House

Napoleón, jefe de Obra.

Napoleón como jefe de Obra debía ser todo un espectáculo, no creen?

Pues este estudio además de resolver una reforma de un piso de 170m2 en la Rue de Rivoli, se ocupó de presentar la reforma al mundo de una forma graciosa, original y creativa.

El aburrimiento, el desgano por el espacio sin habitar o absolutamente estéril los ha llevado a integrar a Bonaparte en la documentación gráfica, desde el principio nos reciben no uno sino tres Napoleones victoriosos asomados al balcón del piso.

Y lo más curioso de la iniciativa es que surgió en obra, en plena reforma bromeaban sobre la posibilidad de que Napoleón hubiera vivido allí, con lo cual no es una reforma más, no es un piso más en blanco impoluto, que he de reconocer que me fascinan, es el piso de los Napoleones.

Hacer un recorrido por el y verificar si os gustó tanto la idea como a mi.

Piso en ParisPiso Napoleón-Paris

Glenn Murcutt y su apacible forma de enseñarnos.

Hace muchos, muchos, o al menos algunos años atrás asistí a una Conferencia en mi querida y ahora lejana Buenos Aires.

Para un estudiante de arquitectura el hecho de poder escuchar y contemplar a aquellos arquitectos famosos, publicados en revistas o libros de actualidad es toda una experiencia;

como el día que vi en directo a Norman Foster con su corbata naranja aparecer en nuestra aula magna, pero esa anécdota os la contaré más adelante.

Volvamos entonces al primer relato, surgió desde el lateral del escenario, detrás de sus gafas, con sus ojos brillantes y pequeños color azul cielo, de pequeña estatura, pero con una gentil predisposición.

Era Glenn Murcutt, el autor de “Refugio para artistas”, que tanto habíamos admirado en los talleres de Arquitectura como ejemplo de arquitectura de corte, contenedor y escala mínima o mejor dicho necesaria para el hábitat.

Toda su exposición se basó en el respeto que debemos tener por la naturaleza, en la devoción por la observación, en todos aquellos pasos que nos sugería dar antes de siquiera levantar el lápiz para comenzar a proyectar.

Sus obras eran el reflejo material de sus palabras, la coherencia es parte de su vida, y esa cálida mañana en la ciudad de Buenos Aires, el nos demostraba con su apacible personalidad que vale la pena apostar y decidirse por ser uno mismo sin necesidad de avasallar a nadie, mucho menos a la madre Naturaleza.

 

Hubo sin embargo una pregunta curiosa, uno de los estudiantes se levantó y le preguntó cual era el consejo que nos daba para sobrellevar el invierno y el verano.

El lo miro pacíficamente y respondió “En invierno tendrás frio, y en verano tendrás calor”.

 

Hoy llegó la imagen de Glenn Murcutt hasta mis manos por una revista, reviví aquella experiencia, y me alegré al poder verificar que sigue siendo un hombre coherente y respetuoso del medio ambiente.

Gracias Glenn.

 

“Action House”

A proud owner shows us his “Action House”.

Notice that every time he needs to convert the interior space, he says “Action!”, as a a way to express that the transformation is being done.

A great and positive proposal if you have a strong relationship with the city.

Enjoy it!

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