El blanco mola

Me declaro fan absoluta del color blanco.

Mi escritorio es blanco, mis bibliotecas son blancas, mis mesas de apoyo son blancas, mi coche es blanco (pero porque era la pintura más económica en el mercado, seamos sinceros).

Si, lo sé muchos dirán “eres una sosa, ¿Cómo puede gustarte el blanco y sólo el blanco?, pon algo de color en tu vida niña!”… y demás acotaciones que provocan que sonría de lado y me divierta con las sugerencias.

¿Os cuento por qué me gusta tanto?

El blanco es la superposición de todos los colores, es sumatoria, es reflejo, y por ende será siempre luz. El blanco te permite diseñar, te deja jugar, te sugiere “yo ya estoy aquí, haz lo que quieras sobre este lienzo, porque la base está asegurada”

El blanco será el color que encuentres cada vez que abras un block de hojas a estrenar, invitándote a dar vida propia con tus trazos.

El blanco es el soporte de todos los colores, o bien puede ser el marco o el contenedor de todos ellos. Sin embargo ¿Cuánto más blanco será el blanco superponiéndolo con su archienemigo? Nuestro querido y desprestigiado negro, ese color estrella con el que vestimos los arquitectos.

El color que nos protege de viento y marea cada vez que necesitamos asistir a un evento donde nuestras retraídas personalidades se encontrarán altamente expuestas.

El blanco resonará en todas direcciones cuando se acerque al negro, el blanco brillará, se agrandará, pero sobre todo; seguirá siendo el cuadro en el que podemos intervenir libremente.

Donde nos podemos dedicar a construir huecos, aperturas, conexiones, podemos acentuar con gestos, mobiliario, luminaria, y también con colores todas las decisiones de diseño que decidamos resaltar.

Pero, como las imágenes valen más que mil palabras, aunque por el momento solo llevo 303, os dejo una muestra.

http://www.fabi-architekten.de/projekte/atelierhaus_schwarz_auf_weiss/

Enjoy white my friends!

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Thank you Kenneth.

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Creo que este fue no el primero, porque lo recuerdo perfectamente, sino el segundo libro que compré estudiando arquitectura.

De hecho lo compré dos veces, porque por prestarlo, nunca me lo devolvieron, y era mi libro de cabecera durante los primeros años de Arquitectura. Mi primer libro era la edición anterior, la tapa era roja.

El me llevaba cronológicamente por las idas y vueltas de la arquitectura moderna y su evolución,me sugería lo que tenía que mirar hacia atrás, y claro estaba era el complemento perfecto para el mapa mental que cualquier estudiante recién estrenado necesita para situarse en la amplia evolución de la arquitectura moderna y contemporánea.

Cada vez que lo abro, tengo el mismo tic, lo “huelo” porque mantiene ese olorcito a biblioteca ordenada, es un tic, si, lo se…me pasa con cualquier libro o cuaderno de hojas blancas, las huelo y las toco. Como si tuviera que conectarme sensorialmente antes de hacerlo intelectualmente.

Hoy por hoy, me he vuelto a encontrar con este magnífico guia, estaba a 12.000 km de mi casa en Madrid, pero he de confesar que cada vez que lo veía en la Casa del Libro o tienda similar, lo buscaba y ojeaba sin antes dejar de olerlo.

Disfrutad de Kenneth tanto como lo hemos hecho nosotros en la Universidad, y mirad siempre hacia adelante, pero con el pleno conocimiento de la Historia y sus idas y vueltas.